Pa’ que seas un hombrecito

–Te voy a dar un solo coñazo para que aprendas a ser un hombrecito desde pequeño–le dice ella mientras se suben a la buseta, el rostro entre rabia y costumbre. No llega a los treinta, no parece. Es joven.

El niño se sienta en el asiento de la primera fila de la derecha.

No vi nada más.

–Te voy a dar un solo coñazo para que aprendas a ser una mujercita desde pequeña.

Cuántas veces escuchó ella la misma frase, a la misma edad, con la misma cara, el rostro entre la rabia y la costumbre, de quien estuvo a su cuidado.

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Archivado bajo Inclasificable, Lo que veo en la calle

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